Características epidemiológicas del cáncer de tiroides en pacientes tratados en el Hospital Universitario Departamental de Nariño y Fundación Hospital San Pedro de la ciudad de Pasto, periodo 2005-2009.

Abstract
"El cáncer de tiroides (CT) representa el 92% de todos los carcinomas endocrinos, con una creciente incidencia, que está en el 1.5% de todas las neoplasias malignas en adultos y 3% en niños. Actualmente ocupa el quinto lugar en diagnostico de casos nuevos por cáncer, con una tasa de aproximadamente 27,000 pacientes nuevos por año en Estados Unidos. En Colombia según cifras del Instituto Nacional de Cancerología del 2008, representa el 3.7% del total de los canceres, contribuye con el 0,5% de las muertes por malignidad; en áreas no afectadas por la radiación nuclear la incidencia varia del 2.0-3.8 por 100000 mujeres y del 1.2-2.6 por 100000 hombres, lo cual sugiere una relación en genero de 2:1 respectivamente. Este puede tener su origen en el epitelio folicular (90 – 95% de los casos) y también puede tener otra naturaleza y corresponder a linfomas, metástasis tiroideas de otros tumores y tumores inclassificables (1% de los casos). Los de origen folicular se pueden dividir en carcinomas diferenciados de tiroides (CDT) con dos variedades, el carcinoma papilar de tiroides (CP) y el carcinoma folicular de tiroides (CF). El tipo histológico más frecuente es el CP (70-90%), del 10 -15% al CF, del 5-10% al Carcinoma Medular de Tiroides (CM) y del 2-5% al Carcinoma Anaplásico de Tiroides (CA), de los cuales casi el 80% son curados, mientras que un 20% desarrolla una recurrencia locoregional y un 5-10% metastatizan a distancia, siendo el último el de peor pronóstico cabe resaltar que la frecuencia de CF y CA es más elevada en áreas de bocio endémico. La edad media de presentación está en la tercera y cuarta década en el CP, mientras que en el CF tiene un pico de frecuencia en la quinta y sexta décadas de la vida. La edad máxima de aparición del CDT en los hombres es una década más tarde que en las mujeres, lo que podría explicar la mortalidad más elevada en los primeros. La aparición más tardía del CF con respecto al CP podría explicar su peor pronóstico." Introducción. "Para el diagnostico se presta total atención a la realización de una minuciosa anamnesis y examen físico que ayuda a encontrar factores de riesgo sugestivos de malignidad; al examen físico es necesario entrenamiento en el reconocimiento de nódulos tiroideos ya que ésta es la base para seguir con una serie de exámenes que pueden ayudar a corroborar o descartar su diagnostico. Inicialmente se puede realizar una medición de los niveles de THS, T3 y T4 libre, ante una alteración en los niveles de estas se puede proseguir con una medición de anticuerpos Anti Peroxidasa Tiroidea (anti-TPO), ya que un número importante de pacientes que presenta tiroiditis crónica como la enfermedad de Hashimoto se manifiestan con enfermedad nodular tiroidea. Paralelo a estos, se puede realizar estudios de imagen más específicos para el CT, inicialmente se realiza una ecografía de alta resolución tiroidea que ayudará a determinar cuáles son las características del nódulo, si se encuentra una alteración se prosigue a realizar una Biopsia Aspiración con Aguja Fina (BAAF) guiada por ecografía, que es considerada la herramienta diagnostica más útil y más sensible en el diagnostico de nódulo tiroideo, evalúa las características morfológicas celulares, con una sensibilidad de 60 -90% y una especificidad 90 – 99%. Ahorra tiempo y recursos al definir el tipo de conducta médica o quirúrgica que se deberá seguir. Algunos autores recomiendan en primera instancia realizar una gammagrafía, la cual ha sido tradicionalmente utilizada cuando existe la presencia de una lesión nodular en la glándula tiroidea, aunque nunca ha sido definitoria para el diagnóstico positivo del cáncer pero adicionada a BAAF y ecografía, es una herramienta importante para el diagnostico y seguimiento. El tratamiento del CT es eminentemente quirúrgico, la literatura sugiere que se debe realizar una tiroidectomía total más vaciamiento ganglionar central de cuello, con la consiguiente ablación con I-131. La Asociación Americana de tiroides recomienda que este tipo de procedimiento sea realizado por cirujanos entrenados en cirugía de cuello o un cirujano oncólogo. El seguimiento de estos pacientes se puede realizar mediante la realización de una medición de los niveles de tiroglobulina, ecografía de cuello y lecho tiroideo a los 3, 6, 9, 12 meses y después cada año. A los 6 meses postquirúrgicos se debe realizar una gammagrafía de control, la cual debe reportar una ausencia de tejido captante de yodo de lo contrario sugerirá una metástasis, para lo cual se debe realizar los estudios pertinentes. Adicionalmente se debe realizar una supresión de TSH con levotiroxina (T4), y si se encuentra un valor de referencia aumentado de TSH se considera que el paciente presenta una recaída bioquímica para lo cual se debe hacer un estudio más detallado. Esta investigación permite identificar las principales características del cáncer de tiroides en pacientes de la ESE Hospital Universitario Departamental de Nariño y Fundación Hospital San Pedro. En cuanto a los procedimientos utilizados para recoger la información están la revisión de historias clínicas, con diagnostico de enfermedad tiroidea, luego la organización de la información y el ingreso de la información a la base de datos Epi-Info versión 2000 y posteriormente se realiza el respectivo análisis de datos y publicación de resultados." Línea de investigación: Epidemiología
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Cáncer de tiroides, Carcinoma papilar de tiroides, Tiroidectomía
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