El Brangus: alternativa de producción de carne en la costa atlántica colombiana para un posible TLC

Date
2008
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Director(es) - Asesor(es)
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Fundación Universitaria San Martín
Abstract
Introducción
El mercado de carne bovina a nivel mundial se caracteriza por altos aumentos de precios ante pequeños incrementos de la demanda y mayores exigencias de los consumidores. Todo indica que la demanda crecerá de forma importante en los próximos años, por reducción de la pobreza, incremento de ingresos y cambios de hábitos de consumo en el Lejano Oriente.
La oferta, por su parte, se caracteriza por su contracción originada en la fuerte competencia de productos agrícolas destinados a la producción de biocombustibles y a la decisión de países desarrollados de restringir los subsidios, como lo hizo Inglaterra.
Lo anterior permite avizorar oportunidades para países con alto potencial de desarrollo agrícola, por estar ubicados en la franja tropical del planeta, como Colombia. Es una oportunidad para suministrar al mundo carne y leche provenientes de ganados alimentados en pasturas. Para aprovechar esa oportunidad de la mejor forma posible, la ganadería colombiana debe abrir una nueva línea de negocio para exportación basada en los gustos del consumidor internacional, sin descuidar su tradicional producción de ganados indicus. La experiencia de países como Argentina nos muestra que, con el Brangus, adaptado a los climas de Colombia, tendremos una excelente raza para obtener productos que cumplen esos requisitos de la demanda.
El reto no es, por tanto, aprovechar la coyuntura solo para exportar más de lo mismo y a los mismos mercados. Nuestra ubicación geográfica nos abre la posibilidad de alimentar a nuestro ganado a pasto durante todo el año, y también nos facilita la producción de carnes limpias, biológicas, orgánicas y con otros atributos que nos permiten diferenciar nuestra ganadería y las carnes que ella produce, llevándonos a tener un negocio más rentable.
Si queremos aprovecharla, tenemos que disponer de una raza carnicera que brinde las características de jugosidad, sabor, aroma y terneza que demanda el consumidor internacional. Es una tarea que ya han recorrido muchos países, entre ellos Argentina con su ganado Brangus, el cual aprovecha el vigor híbrido del Bos taurus y el Bos indicus.
El Brangus es la raza que mayor crecimiento ha tenido en Argentina a partir de 1980, ocupando en la actualidad el tercer lugar dentro de las razas de carne a nivel nacional. A diferencia de lo que ocurre con otras razas que limitan su desarrollo a determinadas regiones por razones de adaptación, el Brangus ofrece un eficiente desempeño en prácticamente todas las latitudes. Esto es obra de su extraordinaria plasticidad, que ha permitido moldear un tipo de animal que se adapta a cada región, abarcando desde la meseta patagónica, pasando por la pampa húmeda hasta las regiones subtropicales, donde mayores porcentajes de sangre Cebú son imprescindibles.
Una de las principales dificultades a resolver es la de producir animales que se ajusten a las características demandadas por los consumidores externos, en condiciones económicamente convenientes para el productor. Si bien la diferenciación de los precios entre novillos pesados y novillitos para consumo resulta muy atractiva y tal vez podría ampliarse, en la mayoría de las situaciones productivas convencionales estas diferencias no son suficientes para compensar las menores productividades que se obtienen haciendo novillos de más de 450 kg de peso a la faena (Corva, P. M.; Villarreal, E. L.; Mezzadra, C. A.; Melucci, L. M., 1992. Prod. Anim. 12 (supl.1): 88).
Con la actual práctica de la ganadería en Colombia será muy difícil competir frente a productos cárnicos de óptima calidad y posiblemente más baratos. Nuestra ganadería hasta ahora no ha sabido aprovechar las ventajas comparativas de que dispone frente a la ganadería de países con estaciones.
En el trópico, la producción es de 12 meses. Eso les impone la necesidad de cultivar, cosechar, secar o ensilar, guardar, transportar y servir el alimento al ganado, el cual frecuentemente permanece en establos calefaccionados durante el invierno o en instalaciones enfriadas durante el verano. Los costos de tal operación, frente al pastoreo continuo, son una inmensa ventaja a favor del trópico.
A pesar de esto, nuestros animales tienen una curva de crecimiento lento, con ascensos y descensos; los de allá, de acelerado y continuo crecimiento. Nuestros terneros crecen durante las lluvias, cuando abunda el forraje, y luego pierden peso durante la sequía. El balance entre producción forrajera y consumo en el trópico muestra una pérdida del 30 % del producido anual, ya que se registra un exceso durante las lluvias, el cual no se cosecha, sino que se deja lignificar y se pierde como alimento. Esto se debe a que la carga animal es tan baja como entre 1/5 a 1/10 animal por hectárea, frente a 10 animales por hectárea en la zona templada. Una clara ventaja desaprovechada que se convierte en desventaja (Gómez, L. J., 1993. Universidad Nacional sede Medellín, Colombia, 285 p).
La carne producida en el trópico es, en general, de mala calidad. Es dura y fibrosa porque proviene de animales viejos, entre 4 y 5 años de edad, que han recorrido miles de kilómetros buscando su sustento en inmensas llanuras de baja fertilidad, no cultivadas, pobladas con vegetación muy esparcida de plantas C4. Estas plantas, siendo de mayor poder fotosintético y menor consumo de agua, si fueran técnicamente cultivadas, manejadas mediante rotación y en asocio con leguminosas, podrían mantener continuamente unos 10 animales por hectárea.
La mala calidad de la carne nacional se hará evidente cuando sea comparada con la de animales de zonas templadas, cuya edad oscila entre uno y medio y dos años, terminados con granos y nitrógeno no proteico, en estabulación y sin desgaste físico alguno, lo que la hace jugosa y tierna. De nuevo, cuál es el costo de uno y otro sistema de producción.
Otro factor aún más determinante de la baja rentabilidad de la ganadería tropical es la pobre eficiencia reproductiva. En el trópico las vacas tienen en promedio un ternero cada dos años, con una tasa reproductiva anual del 50 %. Este bajo rendimiento se debe mayormente a que la vaca parida entra en un anestro posparto que dura en promedio todo un año.
Calcule la rentabilidad de un vientre del hato nacional: medio ternero al año y prácticamente no leche, ya que ordeñar tal vaca es condenar al ternero a un lento y subóptimo desarrollo. Si la mano de obra de ordeñar fuera adecuadamente remunerada y se exigiera que la calidad de la leche cumpliera con normas internacionales de consumo humano, ordeñar tales vacas causaría cuantiosas pérdidas. Sin embargo, de vacas cebuinas proviene la mayor cantidad de leche que se consume en el país.
En la Costa Atlántica colombiana, la situación de calidad para exportación es un reflejo de las condiciones nacionales, en donde se adolece de transferencia de tecnología y subutilización de las tierras, con períodos de sequías muy prolongados y, en la mayoría de los casos, un invierno intenso; uso de razas criollas o nativas sin ningún perfil zootécnico, lo cual permite el establecimiento de razas mejoradas o sus cruces (Murgueitio, Enrique, 1999. World Animal Review. FAO, Roma).
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Keywords
Ganado Brangus, Producción de carne bovina, Tratados de libre comercio (TLC)