Caracterización y profilaxis de las agresiones por animales potencialmente trasmisores de rabia en el Departamento de Nariño (2009-2018)

Date
2020
Director(es) - Asesor(es)
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Fundación Universitaria San Martín
Abstract
El trabajo de grado titulado "Caracterización y profilaxis de las agresiones por animales potencialmente trasmisores de rabia en el departamento de Nariño (2009-2018)" se presenta a la Fundación Universitaria San Martín, Facultad de Medicina, como requisito parcial para optar al título de Médico General. El estudio se centra en la rabia, una enfermedad vírica aguda mortal que afecta el sistema nervioso central y se transmite principalmente por mordeduras o arañazos de animales infectados. La investigación analiza las agresiones por animales potencialmente transmisores de rabia (APTR) en Nariño durante el período 2009-2018, con el objetivo de describir dichas agresiones y la profilaxis recibida. Se utilizó un enfoque cuantitativo, observacional, descriptivo y retrospectivo, trabajando con 12,869 fichas del Sistema de Vigilancia en Salud Pública (SIVIGILA). Los resultados muestran una tendencia creciente en las tasas de notificación y profilaxis, con un pico en 2018 (127,1 casos por 100,000 habitantes). La mayoría de las agresiones fueron mordeduras (92,3%), no provocadas, de carácter superficial y localizadas en miembros inferiores, siendo el perro el principal animal agresor (93,6% en el período 2014-2018). Se evidenció una baja adherencia a la profilaxis completa (suero y vacuna) en los casos donde estaba indicada según los protocolos nacionales. El estudio concluye que, a pesar de no ser Nariño una entidad con alta incidencia, la tendencia creciente y las deficiencias en la profilaxis requieren acciones de inspección, vigilancia y control, así como una mejora en la homogeneidad y completitud de los datos registrados en las fichas de notificación para evitar sesgos de información.
Introducción.
La rabia, es una enfermedad vírica aguda mortal que afecta al sistema nervioso central, y que se transmite a la población normalmente por la saliva a través de mordeduras o arañazos de animales domésticos o salvajes que se encuentren infectados. En la naturaleza se han detectado 7 genotipos del virus, de los cuales el genotipo 1 es el único patógeno a la fecha. En Colombia se han identificado las siguientes variantes del genotipo 1: variante 1 (perro mangosta), variante 3 (vampiro o murciélago hematófago), variante 4 (murciélago insectívoro), variante 5 (vampiro) y variante 8 (zorrillo) (1). Siendo estos un problema de salud, que exige del personal de salud capacitación constante, evitando la generación de errores en su diagnóstico y tratamiento. La rabia es un virus que puede ser combatido y evitar con ello la mortalidad si se trata oportunamente, por lo que la aplicación del suero antirrábico y vacuna antirrábica de forma rápida posterior a una agresión producida por un animal potencialmente transmisor de rabia, es la diferencia entre la vida y la muerte (2).
En los últimos años, se ha presentado un cambio en el perfil epidemiológico de la rabia después de implementar el control de esta, lo cual ha tenido un aumento significativo con respecto al número de casos reportados como eventos rábicos. La rabia es una zoonosis fatal y viral que causa encefalitis aguda y progresiva y sigue siendo una preocupación importante en la salud pública, para una mejor comprensión de la patogenia; teniendo en cuenta que al tener información necesaria esta puede ser importante conocer el desarrollo de nuevas terapias para los seres humanos e implementar nuevas estrategias de control del evento rábico para tener una prestación en los servicios de salud (3). El método más eficiente de evitar la rabia en los humanos es la prevención de la enfermedad en los principales transmisores para el hombre (perros y gatos) mediante la vacunación. Esta medida debe ser complementada con la regulación sobre la tenencia de mascotas, el control de animales callejeros, la esterilización quirúrgica, la información, educación y comunicación oportuna a la comunidad, y demás actividades consignadas en el manual técnico y operativo de rabia.
La rabia se ha considerado desde mucho tiempo como una zoonosis, siendo considerada para la salud pública de gran importancia igualmente que para la producción ganadera y la economía, actualmente es considerada como una de las causas virales más comunes a nivel mundial (4,5). Por ello es de vital importancia enfatizar en la elaboración e implementación de guías de práctica clínica que optimicen el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de las personas que se sospechan o se confirman su virulencia al ser mordidos por un agente que presenta el virus.
A nivel internacional en el marco de la Agenda en Salud para las Américas 2008-2017 y el Plan Estratégico 2008-2013 de la Oficina Sanitaria Panamericana; la Declaración de Río de Janeiro Agricultura y Salud: Alianza por la Equidad y Desarrollo Rural en las Américas, establecieron un cronograma de trabajo tendiente a reducir e interrumpir la circulación de la rabia entre perros y minimizar los riesgos de rabia transmitida por especies de vida silvestre (6). Pese a la anterior iniciativa en la actualidad se encuentra que la rabia es una enfermedad con una letalidad del 98% al 100%. Es transmitida por animales de sangre caliente, principalmente mamíferos. El 99% de los casos de rabia que se presentan en el mundo son a causa de la mordedura de caninos (7). En los países desarrollados la transmisión se produce normalmente a través de las mordeduras de los perros, lo que desde el punto de vista global y general el método para tratar de encontrar una solución a la problemática de la transmisión del virus.
En el contexto nacional durante la semana epidemiológica número 52 de 2013 (28 al 28 de diciembre de 2013) se habían notificado ante el Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (SIVIGILA) 96.168 casos de APAPTR, 87% de estas agresiones provenían de perros, causantes de una mordedura única superficial en miembros inferiores, y la incidencia nacional fue de 204,01 casos por cada 100.000 habitantes, la mayoría de los casos (52,18%) reportados procedieron de Bogotá D.C., Valle del Cauca, Antioquia, Cundinamarca, Santander y Cauca. Los grupos de edad más afectados estaban entre los 5-9 años y los 10-14 años (8). Por lo anterior es importante tener en cuenta que la transmisión al hombre se produce casi exclusivamente por la mordedura de un animal rabioso, a través de la cual existe la probabilidad de inocular el virus rábico contenido en la saliva de un animal infectado (9).
En cuanto a la rabia silvestre, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) recomienda que no se manipulen animales silvestres mantenidos o no en cautiverio (10). Tanto en Colombia como en el resto del mundo las mordeduras de animales son de atención considerable por aumentar el riesgo de contraer el virus de la rabia, dejando a un lado otras complicaciones que podrían presentarse por posibles infecciones de las heridas (8).
Zoonosis en Colombia hace referencia que las mordeduras por animales en humanos son de notificación obligatoria al Ministerio de salud, pudiendo realizarse desde los servicios de salud, policía, veterinarios, etcétera (11). Esto evidencia la necesidad de generar una observación al animal por un término mínimo de diez. La profilaxis se administrará por ese período (diez días o hasta las pruebas de laboratorio), si luego de la observación el perro o gato está sano, o las pruebas de laboratorio son negativas para rabia, el tratamiento puede interrumpirse. Cuando no se pueda atrapar al animal sospechoso o no sea posible realizar las pruebas, se debe administrar la profilaxis completa (11). Sin embargo no se encontró efectividad para el uso rutinario de antibióticos profilácticos (12). También representa altos costos al servicio de salud, por requerir de profilaxis postexposición a rabia, visitas a salas de emergencia y hospitalización (13). Las agresiones por animales potencialmente transmisores de rabia no solo tienen un riesgo epidemiológico sino también social (14). Que muestran incidencia cada vez más altas convirtiéndose en problemas sanitarios de primera magnitud (15). Dada esta situación, se mantiene muy alto el riesgo para los humanos de contraer rabia, dado a que aún es muy elevado el número de personas lesionadas por animales que se notifican anualmente (16). La importancia de la rabia no radica en su incidencia, su impacto se traduce en el complejo cuadro clínico, su alta letalidad, el impacto psíquico y emocional, el sufrimiento y la ansiedad de las personas lesionadas (17). Por lo anterior es preciso tener en cuenta que la rabia es una enfermedad terminal, teniendo su mayor impacto en los animales, sin embargo, es considerado que en los seres humanos esta infección epidemiológica ocurre en dos formas principales: a) la rabia urbana, siendo el canino el principal reservorio y por lo tanto el principal transmisor de la enfermedad para los humanos, y b) la rabia silvestre (18).
A nivel local con la gestión del Instituto Departamental de Salud de Nariño, se ha logrado contener los eventos rábicos por mordeduras de animales, encontrando que el departamento mantiene coberturas útiles de vacunación antirrábica en caninos y felinos, en la mayoría de municipios las coberturas son mayores al 90%, (19). Pese a lo anterior aún persisten focos de la enfermedad que se convierten en un problema de salud pública que debe ser atendido de manera inmediata con acciones de prevención, vigilancia y control de rabia silvestre con el ICA y la UMATA.
Entre la principal causa de las agresiones por animales potencialmente trasmisores de rabia en el departamento de Nariño, se encuentra debido a la falta de información sobre las implicaciones que tiene para la salud de las personas las agresiones causadas por los animales potencialmente transmisores de rabia (20). Así como a la falta de recursos financieros y humanos para la a capacitación y actualización en técnicas de genotipificación de los virus de rabia (21). Siendo estos aspectos fundamentales frente a las consecuencias que puede traer la enfermedad de la rabia tales como hinchazón o enrojecimiento, dolor de cabeza, fiebre, malestar en general, náuseas, hiperactividad, excitación e incluso a veces aerofobia, y puede llegar a producirse la muerte por paro cardiorrespiratorio.
Entre los antecedentes de mayor relevancia para el desarrollo de este proceso investigativo se tiene en cuenta el trabajo en el ámbito internacional denominado “Caracterización epidemiológica de mordeduras en personas, según registro de atención de urgencia. Provincia de Los Andes, Chile” el cual indica que Las mordeduras por animales a personas, constituyen un grave problema de salud pública mundial y nacional. Afectan de manera transversal a niños y adultos de todas las edades y nivel socio económico. Las consecuencias de las mordeduras para la salud humana dependen de factores relacionados con las características del animal mordedor (especie, tamaño y estado de salud) y de la persona mordida.
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Keywords
Rabia, Profilaxis, Perros, Agresiones, Accidente Rabico.